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En el ámbito de la apariencia y de la estética dental, pocas características generan opiniones tan divididas como el diastema, esa separación perceptible entre dos dientes, habitualmente los incisivos superiores.
En determinados momentos y contextos culturales (recordemos a Vanessa Paradis), lucirlo ha llegado a considerarse un rasgo cool y atractivo, hasta el punto de convertirse en una moda buscada por algunos pacientes que querían conseguir esa imagen aniñada que transmitía. Sin embargo, para muchas otras personas, tener un diastema representa una profunda incomodidad estética e incluso un complejo que condiciona su seguridad al sonreír.
La cuestión es que te guste o no, la odontología actual ofrece diferentes opciones para corregir diastemas adaptando el enfoque a las causas que lo generan y a las expectativas de cada paciente. Te lo contamos a continuación.
¿Qué es un diastema?
El diastema se define como un espacio anómalo entre dos piezas dentales, más común en los incisivos centrales superiores, aunque puede aparecer en distintas zonas de la arcada.
Desde un punto de vista clínico, no suele representar un problema funcional, pero sí puede alterar la armonía de la sonrisa desde el punto de vista meramente estético. Su relevancia depende tanto de la magnitud del espacio como de la percepción del paciente.
En todo caso, es importante recalcar que en odontología se considera patológico únicamente cuando va asociado a alteraciones en la mordida, problemas periodontales o fonéticos.
Principales causas del diastema
El origen de un diastema puede ser diverso y su identificación es fundamental antes de decidir el tratamiento para corregirlo. Entre las causas más habituales se encuentran:
- Discrepancia entre tamaño dentario y maxilar: cuando los dientes son más pequeños en relación al hueso que los alberga, tienden a dejar espacios entre ellos.
- Frenillo labial hipertrófico: un frenillo demasiado grueso o insertado en exceso puede impedir que los incisivos centrales contacten, manteniendo una separación, algo que suele ser más común en el frenillo labial superior.
- Hábitos orales: conductas como la succión digital prolongada en la infancia, el empuje lingual o el uso continuado del chupete pueden favorecer la apertura de espacios.
- Pérdida dentaria o enfermedad periodontal: en adultos, la ausencia de piezas o el desplazamiento dental derivado de problemas de encía y hueso pueden originar diastemas.
Tratamientos para corregir diastemas
El abordaje terapéutico para corregir un diastema debe ser individualizado y dependerá tanto de la causa como de la edad y de las expectativas estéticas del paciente:
- Ortodoncia: es la opción más conservadora y efectiva cuando el diastema se debe a desalineaciones o discrepancias óseas. Mediante brackets o alineadores transparentes se consigue cerrar progresivamente el espacio y lograr una correcta oclusión.
- Frenectomía: si el origen del diastema es un frenillo hipertrófico, la cirugía menor que consiste en su eliminación, combinada en muchos casos con ortodoncia, permite resolver de forma estable la separación.
- Carillas o resinas compuestas: en casos en los que se busca una solución estética rápida, las carillas de porcelana o el remodelado con resina compuesta ofrecen un cierre inmediato del espacio, aportando además mejoras en forma y color.
- Implantes o prótesis: cuando el diastema es consecuencia de pérdida dentaria, la reposición con implantes o prótesis parciales constituye la alternativa más adecuada.
En definitiva, la forma más efectiva de corregir diastemas depende siempre de la causa subyacente, de las características del propio diastema y de los resultados que el paciente espera conseguir. Un diagnóstico preciso realizado por un odontólogo experto -como los que te esperan en nuestra clínica de odontología y estética dental en Lavapiés (Madrid)– es la clave para seleccionar el tratamiento más adecuado y garantizar un resultado estético y duradero.

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